Soy un hombre en sus cuarentas, profesionista, que al igual que muchos de los que están leyendo tiene debilidad por las mujeres y en el consumo de sexoservicio ha encontrado la forma de darse gusto sin las complicaciones que conllevan la conquista de mujeres que igualmente quieren sexo y dinero, pero no se nombran sexoservidoras.
He sido consumidor de sexoservicio por más de 20 años, conocí de todo, desde los servicios de arrabal, hasta las casas dizque de lujo, pasando por anuncios en el periódico, contactos por internet y todas las salas de masajes de la zona metropolitana de la Ciudad de México y otras en las que he vivido.